La hoja

Para que el día que toque, nadie de tu familia tenga que decidir nada con los ojos hinchados.

Mi padre le dejó a mi madre una nota firmada diciendo que no quería misa. No hubo misa. Mi hermana no tuvo tiempo de dejar nada, y se hizo lo que se hace siempre.

Esta es esa nota. Rellénala, imprímela, fírmala y dale una copia a quien tenga que tenerla. Diez minutos ahora te ahorran una semana horrible a los tuyos.

No hay respuestas correctas y no hace falta que la rellenes entera. Lo que dejes en blanco, lo decidirán ellos. Lo que escribas, no.

Nada de lo que escribas aquí sale de tu ordenador. No hay cuenta, no hay base de datos y no se envía nada a ningún servidor, nunca. Lo que escribes se queda en este navegador, y puedes descargarte una copia para guardarla donde tú quieras.

Se guarda solo en este dispositivo, para que puedas cerrar y volver. Si es un ordenador compartido, desmárcalo.

Quién soy
Qué quiero que se haga con mi cuerpo
Dónde quiero acabar

Un sitio, un tipo de sitio, o ninguno en concreto. Vale decir «cualquier árbol me sirve».

La ceremonia
Quiero misa o ceremonia religiosa
Quiero velatorio o tanatorio
Quién decide si hay dudas

Una sola persona, para que nadie tenga que discutir. Díselo antes de escribirlo aquí.

Lo que quiero que suene, se diga, o no se diga

Música, un texto, una frase. O lo contrario: algo que prefieres que nadie diga.

Lo que les he oído decir a los míos

Esta parte no va de ti. La gente dice lo que quiere todo el rato —en la mesa, quejándose, medio en broma— y luego no vale nada porque nadie lo apuntó. Apúntalo tú. Quién lo dijo y qué dijo.

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